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Xavier Rius visita el yacimiento arqueológico de la Lloma de Betxí

16 de septiembre de 2016

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El diputado de Cultura, Xavier Rius, visitó ayer el yacimiento arqueológico de la Lloma de Betxí, un poblado de la Edad de Bronce situado en La Vallesa de Mandor, en Paterna. La Diputación de Valencia, a través del Museo de Prehistoria y del Servicio de Investigación Prehistórica (SIP), lleva a cabo excavaciones en este yacimiento desde 1984, bajo la dirección de Maria Jesús de Pedro.

Xavier Rius ha señalado que “la consolidación de las estructuras del yacimiento de la Lloma de Betxí, en la cual se ha estado interviniendo en la última campaña, permitirá mejorar su difusión”, Tras acudir al ayuntamiento de Paterna para conocer y saludar a los nuevos miembros del equipo de gobierno del consistorio, encabezado por Juanma Ramón, el diputado se desplazó al yacimiento acompañado de la directora del Museu de Prehistòria, Helena Bonet, y representantes de la corporación municipal.

Las piezas más emblemáticas del yacimiento se pueden observar en el Museu de Prehistòria. En el año 2015, este museo dependiente de la Diputación, organizó la exposición “Vivir junto al Turia hace 4.000 años”, en la cual se recogían una buena parte de estas piezas.

La última intervención en el año 2015 ha permitido la consolidación de las estructuras del yacimiento y la mejora de la accesibilidad al mismo.

Excavaciones y estructura

La Lloma de Betxí tiene forma alargada y la parte baja del cerro alcanza una extensión total de 3.750 metros cuadrados. Se conoce desde 1928, pero no fue hasta 1984 cuando la Diputación comenzó las excavaciones, y desde ese momento, el SIP ha llevado a cabo 27 campañas arqueológicas.

La primera ocupación data de inicios del entre 1800 y 1300 antes de Cristo, cuando se construyó el gran edificio superior y una serie de infraestructuras de acceso, circulación y mantenimiento. Fue construido sobre un cerro de escasa altura y conserva los restos de una gran edificación con tres habitaciones y un pasillo lateral, y muros de piedra que conservan una altura entre 1 y 2,5 metros.

El incendio que lo destruyó, hace 3.500 años, favoreció la conservación de su ajuar doméstico compuesto por cerámica, hoces de madera y sílex, molinos de mano, objetos metálicos, contrapesos de telar y elementos de adorno, como botones de marfil. Su distribución señala diversas áreas de actividad, como el almacén, la zona de molienda o el telar. Las laderas del cerro han sido aterrazadas con grandes muros en talud y en sus extremos se han hallado dos cisternas y el camino de acceso desde el sur, el lado más próximo al Túria. También aparecieron dos enterramientos humanos: un individuo senil junto al esqueleto de un pequeño cánido, y otro delimitado por una estructura de piedras de forma circular, en posición fetal con piernas y brazos doblados.
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