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Climent: 'Un tratado comercial tendría que ser democrático, inclusivo y generar empleo estable y protección del medio ambiente'

27 de mayo de 2016

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El conseller de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, Rafa Climent, ha subrayado que cualquier tratado comercial global "tendría que ser democrático e inclusivo, generar empleo estable, reducción de la pobreza y protección del medio ambiente".

Para Climent, "el régimen del comercio global tendría que dar un giro en su enfoque desde la liberalización del desarrollo sostenible".

El conseller ha hecho estas declaraciones durante su participación en la jornada de diálogo social e hipótesis del impacto del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP) sobre la sostenibilidad de la industria y el sector agropecuario de la Comunitat Valenciana, "una jornada necesaria para debatir un tema importante para el futuro económico de nuestro territorio".

En este encuentro se han analizado las previsiones de impacto en el sistema agroalimentario y la industria del TTIP y ha contado con la participación de organizaciones y empresas representativas del sector agroalimentario y de la industria de la Comunitat, representantes de los grupos parlamentarios de les Corts e interlocutores que participan en las negociaciones en el ámbito internacional.

Climent ha resaltado que, desde el Gobierno valenciano, estaremos muy pendientes del Tratado "puesto que la política del Consell siempre irá por la defensa decidida de las empresas valencianas, de su competitividad, de su internacionalización, pero también en definitiva del bienestar de las personas, que son las destinatarias últimas de las políticas publicas".

En su intervención ha lamentado que, a pesar de que el TTIP nace con una vocación de supertratado, puesto que afectaría a la mitad del PIB mundial y a un tercio de todos los flujos comerciales globales, adolece de transparencia porque a estas alturas no se ha hecho público en su totalidad ni se ha traducido a los idiomas oficiales de la UE.

"Todavía no conocemos los contenidos de los acuerdos y su alcance real se conocerá a medida que se calculen las consecuencias de todas y cada una de sus cláusulas", ha añadido.

Además, ha afirmado que, hasta la fecha, se dispone de dos informes sobre el impacto del TTIP sobre la economía española: uno realizado por el Instituto de Estudios Económicos, que señala que supondría para España en cinco años un crecimiento acumulado del PIB de 36.743 millones euros y la creación de 334.836 nuevas ocupaciones, y otro de la Comisión Europea titulado "El TTIP: una gran oportunidad para las pymes españolas" donde deja claro que estas serían las grandes beneficiarias.

"Basándonos en la estructura industrial de nuestro territorio, es fácil advertir qué sectores de los señalados en el informe de la UE serían los más beneficiados y en las comarcas donde mayoritariamente arraigan estas industrias. Pero lo que es bien cierto es que no lo podemos saber, puesto que las ganancias económicas suelen exagerarse o ser optimistas".

"En otros casos -ha continuado- este tipo de tratados ha supuesto pérdidas de puestos de trabajo, como fue el caso del NAFTA, acuerdo suscrito entre EEUU, Canadá y México, donde se perdieron en el EEUU más de 700.000 puestos de trabajo en el sector industrial".

El conseller de Economía ha hecho especial hincapié en que el TTIP contempla la retirada de las llamadas barreras comerciales no arancelarias, y ha manifestado que, en nombre del "libre comercio", se están poniendo en riesgo estándares de calidad y seguridad relevantes para la producción agrícola, la alimentación y la salud de los ecosistemas.

TTIP en medio ambiente, alimentos y cultivos, industria química y energía

Climent ha expuesto los principales motivos de preocupación a tener en cuenta en diferentes ámbitos. Así, en materia de medio ambiente, al armonizar normas y reglamentos con EEUU y protegiendo los derechos de los inversores por encima de todo, "el TTIP realmente debilita el derecho de los gobiernos de ambos lados del Atlántico a adoptar o aplicar políticas que protegen el interés público".

En materia de productos químicos, la industria química sostiene la protección de la UE frente a los productos químicos tóxicos y, en cuanto a los alimentos y cultivos modificados genéticamente, el TTIP permitiría aumentar su entrada en Europa y revertir las políticas comunitarias sobre etiquetado de alimentos.

Asimismo, el conseller ha hecho referencia al uso de antibióticos en los animales de granja o la creación de un tribunal de arbitraje independiente, que permitiría a los inversores recurrir las leyes que vayan en contra de sus beneficios o el establecimiento de un nuevo organismo de cooperación reguladora.

"También hay que tener en cuenta que el comercio de energías brutas está protegido a uno y otro lado del Atlántico por diferentes agentes y ahora, la Comisión Europea espera poder usar el TTIP para obtener acceso al gas bituminóso obtenido por medio de fractura hidráulica (fracking) en EEUU. Esto incrementaría la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles frente al desarrollo de las energías renovables", ha señalado.

Además, Rafa Climent ha lamentado que las disposiciones en contra de las asociaciones locales "supondrían efectivamente la prohibición de la producción de energía para comunidades locales por parte de grupos de ciudadanos o cooperativas".
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